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2 ago. 2016

¿Te controlan los celos?

Ser posesiva con tu pareja puede provocar el fin de tu relación amorosa.



¿Eres de las que  verificas  el celular de   tu  pareja mientras duerme? ¿Lo  llamas solamente  a través de Facetime  para  ver  su entorno y qué  hace? ¿Apareces  en su  trabajo sin avisarle? ¿Husmeas su  ropa  al llegar  y le  revisas cada  uno  de  los  recibos  de compra...? 
Si  al leer estas interrogantes te identificas en tu relación  de pareja, debes saber  que los  celos  están controlando  tu  vida y que  un patrón similar podría culminar  tu relación, esa  que  tanto  celas, o    dar paso a una  tragedia.
Así  le ocurrió a Joel Ortega, (nombre  ficticio, para  proteger su  identidad) un joven de  25  años que rompió  su  relación de noviazgo de  cuatro  años porque  “no aguantaba más los  celos  enfermizos” de  su  pareja Esperanza Santiago (nombre ficticio, para proteger su  identidad). 
Según  narra Joel su  relación de  noviazgo  iba  súper bien, estaban compenetrados  como  pareja, tenían gustos  similares, pero de la noche a la  mañana Esperanza comenzó a  celarlo  de  sus  compañeras  de  universidad  y  del trabajo. Aparecía sin avisar  en el lugar  del trabajo, en su apartamento  y  cuando salían y  Joel  la  regresaba a  su  casa, Esperanza  no  se quería bajar  del auto  y le  armaba una  escena de  celos  “porque siempre  pensaba que  me  iba a ir a  la calle   a  janguear”. 
“Fue  una relación  asfixiante y  no  sé  en qué  momento ella cambió  o  realmente  creo que  siempre  fue así. Ella me contestaba las  llamadas  del celular, llegaba a  mi  apartamento  y  se  escondía  en el estacionamiento para  ver  con quién llegaba. Una  vez  en una discoteca me  saludó  una amiga  mía y  ella  le tiró el tragó  encima y  la empujó. Otro día en Plaza las Américas estábamos comiendo en un restaurante y saludé a  una  muchacha y ella me  hizo  un espectáculo de  celos  que  hasta  terminó tirándome su  comida  en mi  cara”, recuerda  Joel sobre  algunas de las escenas de  celos que  su  exnovia  le   montaba  en público. 
Joel afirma que  su medida de  escape era “perderme por  varias semanas, porque sabía  que   luego  ella iba a volver  llorando y  disculpándose. Así  era  siempre”. 
Su novia  se  convirtió en una “psycho”. Lo perseguía a todas partes, llegaba a  la casa  de sus  padres y  le contaba “una  película  de  infidelidades”.  La  gota  que colmó  la copa fue el  día que  Joel fue  agredido  con un cuchillo por  su  novia. Ambos se  encontraban en el apartamento de  éste y su  novia  decidió contestar una llamada  de  Joel. Al ella percatarse que era una compañera de clase comenzó a  pelear y le  lanzó un cuchillo que  lo cortó en el costado.  
“En medio  de  la pelea  ella  me lanza  el  cuchillo  y  me  lastima.  Traté  de  contenerme  y  la  saqué  del  apartamento. Terminé en el hospital.  Ese día  se  acabó todo.  No sé   nada  de  ella. Recuerdo que  ella  quería  casarse, pero con esos  celos  de ella  me sentía  inseguro  para  proponerle matrimonio”, afirma Joel,  quien en la  actualidad está felizmente casado. 
Silvana Ríos (nombre  ficticio) es  otro caso  de una persona  celosa. Ella reconoce que  los  celos  le  han traído problemas  en las relaciones,  pero ella  dice que lo advierte desde el  día   uno. 
“Soy una mujer celosa y lo aclaro desde el principio. Pero soy  celosa  con todo. Con mi esposo, mi  familia y  mi  trabajo. Lo que es  mío  es  mío  y  eso  se debe respetar”, sostiene la  asistente administrativo.
 Silvana  asegura  que  el  día que  le  sean infiel ella  lo  va a descubrir ya  que  tiene  acceso a  todas  sus  cuentas  en las  redes sociales,  emails y  hasta  cuentas bancarias. Cada  vez  que puede se las ingenia para  llegar  de  sorpresa  al  trabajo  de  su  esposo y  le verifica  el  auto dos  veces  por  semana.
“Aparte  de  que  le  bajé  un app  de  GPS  a  su  celular y  sé a  dónde va.  Lo otro que  he  hecho es colocar una  grabadora  pequeña en el  auto  y tener acceso a su  registro  de  llamadas”,  reveló  Silvana, quien a la  pregunta de  si su  pareja  le es  o  ha  sido infiel, responde que “no, pero  mi  ex sí  me  fue  infiel”.
Todos  celamos,  pero...
La consejera  profesional de  familia  Edna  Landró explica  que  casos  como  éstos llegan a su consulta con  frecuencia  en las  terapias  de  matrimonio que  imparte  junto a  su  esposo Juan  Marrero. 
De acuerdo a  la  consejera lo primero  que  hay que entender  es  que todos  los seres  humanos celamos en algún momento o situación, pero  esto no  puede convertirse en una  conducta irracional. De  su experiencia detalla que al toparse con una persona celosa procura  conocer  cuáles son los diferentes marcos  de referencia. 
“Los  celos  sí pueden partir  desde  la  inseguridad de  la persona, pero  hay que tener el marco  de referencia. Esto  puede  ser que los  vieron  en el modelo de  los padres, que vienen  de  una  relación   anterior  donde  hubo  infidelidad. Hay  que  conocer  la experiencia previa  o  si se trata   de  una persona que posee  un trastorno de  ansiedad  severa  que  necesita fármacos”, precisa  Landró,   quien  especifica  que además   de los  celos entre las  parejas, existen “celos apostólicos”  referentes a una  denominación religiosa  y  “celos profesionales”. 
La  consejera de familia enfatiza que lo que no  se  puede permitir es una conducta de celos  enfermizos que  propicien  el hostigamiento, la  persecución y hasta atentar contra la vida de otra  persona con el  pensamiento  errado de  que  si  no es  mío  o  mía no es nadie. 
“Nadie puede tener a su lado  una  persona  con celos enfermizos, que persigue,  que  hostiga  y  aunque  la otra  parte  la ame  ese  tipo  de  conducta  lacera la confianza que  es  uno  de  los  pilares  de  las relaciones de pareja. Además se presenta un  problema de baja autoestima que puede estar  en la persona  que  cela o a quien cela. En la cabeza de  la persona celosa  hay  una película  de  infidelidades que muchas veces solo  existe  en su  mente. No es real. He  visto matrimonios divorciarse  por  esto”, especifica  la profesional. 
Tomando el control
Landró sostiene que la persona celosa necesita analizar las  razones de  sus celos, ya  sea desde los marcos de referencias arriba mencionados. Además debe comunicarle a su pareja  cómo se  siente y hablarle “con el  corazón”. 
La profesional recomienda a las  personas celosas ayuda profesional y  psicológica para  modificar esa conducta. Igual si  se trata de una persona  con  algún otro trastorno de  salud  la ayuda debe  ser  provista  por  psiquiatra que trabaje mediante  tratamiento  médico. 

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