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19 jul. 2017

Menor enjuicia a su madre por un bofetón y el juez la absuelve justificando el castigo


LA CORUŇA, España. Un niño de 11 años llevó a juicio a su madre por darle un bofetón, luego de que el menor se negara a poner el desayuno en la mesa, hecho que el titular del Juzgado de lo Penal Número 2 de La Coruña, José Antonio Vázquez Taín, ha visto “justificado” frente a la actitud de “síndrome del emperador” de su hijo, por lo que ha absuelto a la procesada.


Según publica el periódico español El mundo, en el fallo, el magistrado explica que “los hechos han sido puntuales y con provocación por el menor”.
Conforme el relato de hechos probados, cuando el niño tenía 11 años, en el domicilio de la mujer en La Coruña “el menor hacía caso omiso a sus indicaciones de que colaborase poniendo el desayuno, pues permanecía escuchando música, y debido a que no sólo no obedeció sino que llegó a arrojar el teléfono, a fin de que depusiese su actitud rebelde y violenta, le dio un bofetón muy fuerte la altura del pómulo izquierdo”.
El juez añade que, con posterioridad a una nueva discusión entre madre e hijo, cuando el menor pretendía irse de casa, la mujer “intentó evitar que el pequeño saliese, para lo cual le agarró por la parte posterior del cuello, causándole un arañazo”.
Falta de empatía
El juez Vázquez Taín subraya en su sentencia que “sorprende la calculada frialdad del menor” y añade que “trata de dirigir la declaración y controlar todo el testimonio”.
“Da pena comprobar su total falta de empatía”, abunda el magistrado en el fallo. El menor reconoce que la madre le ordenó poner el desayuno y él se negó, y admite que “mantuvo su actitud, pues estaba escuchando música en su teléfono nuevo de alta gama”. “Y aunque niegue haber arrojado el teléfono, sus dudas al contestar indican que de algún modo lo tiró. Puede que simplemente lo lanzase al suelo, ni siquiera a su madre”, concreta el juez. “Está claro que la actuación del menor es totalmente equivocada”, subraya el juez en el fallo, en el que añade que, “por suerte, su familia es acomodada y puede permitirse tirar el dinero de un teléfono de alta gama, cuyo precio es igual a los ingresos mensuales con los que se ven obligados a vivir más del 50% de la población española”.
“Su comportamiento no sólo muestra desprecio hacia la autoridad materna, sino también hacia el esfuerzo y trabajo que supone ganar un salario con el que adquirir bienes. Y, además, incurre en el acto de violencia que supone arrojar el teléfono”, puntualiza el juez.
En consecuencia, el juez sostiene en la sentencia que se trata de “una clara exhibición por parte del menor de una actitud de síndrome de emperador, que únicamente busca humillar y despreciar a su madre”.
“Inmediata corrección”
“De no mediar una inmediata corrección, el menor trasladará dicho comportamiento a terceros y comenzará a comportarse igual con compañeros, vecinos, etc.”, sostiene el magistrado, que considera que “acudir a una corrección física moderada está justificado”. “Y así se hizo”, concluye.
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