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14 ago. 2017

Cuidado, mira por qué NO debes usar una esponja para bañarte. Tiene graves consecuencias


Luego de un día de mucho calor o simplemente muy pesado, pocas cosas nos hacen sentir tan bien como una buena ducha. Estar en la regadera es un momento de descanso, y para asearnos nunca faltan el champú, el jabón y una esponja. Suena bien, ¿verdad? Precisamente es ahí donde aparece un problema, pues pocas personas conocen los peligros que implica ese instrumento de aseo personal.

Si bien la esponja ayuda a eliminar la suciedad del cuerpo, hay varias razones que te harán dudar sobre lo buena que es, y después de conocerlas seguro lo pensarás dos veces antes de seguir usándola. Aquí las más relevantes:

7.- Un hogar para bacterias
Debido a su composición, la esponja no sólo limpia sino que también funciona para eliminar las células muertas, y es común que éstas se queden ahí, por lo que se convierten en bacterias que después tú mismo esparces por tu cuerpo a la hora de tallarte, y así puedes desarrollar diversas enfermedades.


6.- Irritaciones
El material más común es la luffa, un derivado de la planta del pepino. Pero también hay esponjas de plástico, y puede ser que en algunos casos el material sea de baja calidad, lo que implica un riesgo para tu piel. Se supone que estas esponjas ayudan a exfoliar la piel pero su material puede causar lesiones pequeñas.

5.- El precio en relación con su calidad
No te estamos diciendo que gastes toda la quincena a la hora de comprar esponjas, pero sí que cuando adquieras una te asegures de que sea un producto de calidad. Comprar algo por barato podría llevarte a tener una esponja con poco tiempo de vida y que después, en lugar de ayudarte con tu limpieza, hará que aparezcan hongos en tu piel por la enorme cantidad de bacterias que cultiva.

4.- No se limpia adecuadamente
Los expertos en microbiología recomiendan que la esponja quede limpia después de cada uso, para reducir el riesgo del desarrollo de bacterias. Para ello debe enjuagarse a fondo, dejarla escurrir y secar lejos de la regadera, en un lugar donde corra el aire.

Hay tres maneras en que puedes limpiarla fácilmente:

a) Humedécela y métela al microondas por medio minuto a potencia media. Si tu esponja es de plástico, opta por alguna de las siguientes sugerencias.

b) Métela a la lavadora de platos o a la lavadora de ropa y déjala secar al aire libre.

c) Lava a fondo con jabón neutro y déjala remojando en un litro de agua con cuatro cucharadas de vinagre durante dos horas, después déjala secar.

3.- Contagio de bacterias
Si más personas de tu familia usan la misma esponja, corres el riesgo de contagiarte de sus bacterias.
Quizá a simple vista no ves nada raro, pero puede ser que las bacterias y las células muertas de otra persona lleguen a ti y provoquen alguna reacción en tu piel.

2.- Tiempo de vida
Una esponja no deja de servir cuando se rompe. Aunque no lo creas, su tiempo máximo de vida es de cuatro meses. Expertos en microbiología y dermatología aseguran que lo ideal es cambiar de esponja cada mes.

1.- El entorno
Gracias a la calidez y a la humedad del cuarto de baño, es fácil que en las esponjas se acumulen bacterias y que los residuos de jabón y humedad desarrollen moho. Esos dos elementos pueden provocar picazón, irritación e infecciones en tu piel.

Esperamos que con estas recomendaciones te sientas más seguro sobre las maneras de asearte. Los dermatólogos señalan que para bañarse es suficiente tallar la piel con la mano y un poco de jabón, pero si insistes en usar la esponja sigue estas sugerencias, para reducir cualquier riesgo.

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