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2/20/2016

El estrés puede llevar a perder peso y también a aumentarlo


SANTO DOMINGO. 
Se ha descubierto que el estrés crónico causa la secreción de sustancias
que actúan sobre las células de grasa aumentando su tamaño y multiplicando su cantidad.

Durante mucho tiempo se tuvo el convencimiento de que el estrés producía adelgazamientos bruscos y dificultaba el aumento de peso. Sin embargo, investigaciones recientes llegaron a la conclusión de que el estrés crónico es una de las causas del sobrepeso y la obesidad.

¿Entonces podemos pensar que los conceptos anteriores que lo vinculaban con la pérdida de peso eran erróneos? La respuesta es que, aunque resulte contradictorio, el estrés puede llevar a perder peso y también a aumentarlo de acuerdo a su tipo.

El estrés que lleva a la pérdida de peso es aquel que surge repentinamente como consecuencia de situaciones que nos desbordan física y emocionalmente produciendo fuertes tensiones, por ejemplo, nerviosismo, angustia, rabia o preocupación.

Estas emociones intensas suelen causar pérdida del apetito o problemas digestivos que impiden la asimilación de los alimentos,  pero, por lo general, este tipo de estrés se mantiene durante un período limitado y cesan sus efectos cuando se revierte la situación que lo causaba.

¿Cuál es el estrés que engorda?
El que origina aumento de peso es el estrés crónico, es decir, aquel que se mantiene durante largo tiempo y que no ha podido ser controlado.

Investigaciones del instituto Garvan de Australia concluyeron que, ante las tensiones sostenidas, el cerebro segrega un neuropéptido (Y2) que se encuentra en los adipocitos (células de grasa) produciendo un aumento de su tamaño y una multiplicación de las mismas, lo cual aumenta la cantidad de tejido graso en el organismo.

Esto explica por qué muchas personas no logran perder peso y hasta pueden aumentarlo,  pese a consumir pocos alimentos o aun llevando estrictas dietas hipocalóricas.
Este descubrimiento es muy alentador porque aporta una herramienta más para tratar de revertir la obesidad. Lo que aún queda pendiente es cómo se puede controlar el estrés para evitar los daños que causa a la salud.

¿Por qué engorda el estrés? 
La primera respuesta que obtendremos será que, ante la necesidad de descargar tensiones, el estrés nos lleva a comer más.

Sin embargo, un nuevo estudio señala que no sólo sentimos apetito constante cuando estamos estresados y una mayor atracción por consumir muchas calorías, sino que, la liberación de una hormona favorece la acumulación de grasa en la zona abdominal.

La hormona involucrada se denomina hidrocortisona y el cuerpo la libera cuando atraviesa épocas de estrés, lo cual propicia el incremento de la grasa en la zona central del cuerpo, grasa más peligrosa por sus efectos metabólicos.

Pero no sólo la hidrocortisona se encuentra involucrada en el potencial incremento de peso ante el estrés, sino que también participan el cortisol, la adrenalina y noradrenalina en el intento de estimular al organismo a seguir adelante y enfrentar un esfuerzo adicional.

Así, en el intento de paliar el cansancio y continuar con las actividades, nuestro cuerpo nos empuja a comer más y con más calorías, lo que sumado a las mayores posibilidades de acumular grasa en el abdomen, se convierte en un potencial peligro para la salud.

Entonces, nuestro cuerpo entiende que ante situaciones de estrés necesita más combustible y, a su vez, se prepara con reservas para posibles situaciones peores.
Por eso, el estrés es un fuerte factor de riesgo para nuestra salud, al incrementar grandemente las posibilidades de desarrollar un exceso de grasa corporal.

El descanso adecuado y relajar tensiones es más importante de lo que pensamos si queremos cuidar nuestra salud. Por ello, no olvidemos dedicar tiempo a nosotros mismos y dormir lo necesario, pues esto facilitará el camino de despedida al estrés.

POR LEIDY PÉREZ