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6/29/2017

San Marcos, el pueblo mexicano casi sumergido bajo el agua (y por qué hay familias que se resisten a abandonarlo)


Oigo gritos. Hortensia Gutiérrez le susurraba a su marido todavía dormido. "Viejito, como que gritan mujeres, matarían a alguien".


En ese momento, una noche de 2009, el pueblo de San Marcos iniciaba una √≠ntima y perenne convivencia con el agua. No estaban asesinando a nadie, pero lo que se escuchaba era la reacci√≥n ante un imprevisto previsto. 
Un enorme muro de cemento, la presa Picachos a 7 kil√≥metros de all√≠, gener√≥ lo que algunos dec√≠an que iba a pasar, lo que otros negaban y lo que algunos no quisieron ver: inundar tierras, pueblos y gente. 
Picachos fue durante a√Īos sin√≥nimo de lucha para cientos de familias desplazadas. El proyecto de la presa buscaba garantizar agua potable a la ciudad de Mazatl√°n -a 55 kil√≥metros-, generar energ√≠a el√©ctrica e irrigar m√°s de 20.000 hect√°reas para agricultura. Pero entre la falta de fondos y las demandas interpuestas, Picachos todav√≠a no cumple su objetivo.
Lo que s√≠ hizo fue anegar seis comunidades del sur del estado de Sinaloa, en el noroeste de M√©xico, cuyos habitantes debieron ser reubicados. No todos quisieron irse. Esta es la historia de ellos, de los que se fueron a la fuerza y de los que murieron en el camino.

Mapa de San marcosDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO

"Oye, hijo de la chingada, está mojado el piso", se sorprendió Gutiérrez, "Ay mi viejito, está entrando agua de la pinche presa". Así Hortensia Gutiérrez y Lorenzo Osuna empezaron a decirle adiós al lugar que los vio crecer y a muchas cosas más.
Cipriano Osuna, Pani, aquí sigue. Nunca pensó en vivir en otro lado porque, de alguna forma, cuidar de San Marcos siempre ha estado en su familia.
Cada d√≠a cuida de una iglesia sin cura ni fieles, ni bancos pero con alma. Le prende las luces de noche por si alguien pasa en mula porque as√≠ se ve m√°s bonita y luego se las apaga cada ma√Īana. "¿Y si nadie la ve? Bueno, pero me voy satisfecho yo. Si no la disfruta otro, ah√≠ se lo dejo de tarea. Yo la disfruto para m√≠".
Su abuela le cont√≥ que, cuando ella estaba chiquita, su mam√° la mandaba a acarrear piedras para los cimientos de la iglesia, la mam√° de ella viv√≠a en frente, su padre la renov√≥ cuando se le cay√≥ el techo, su madre participaba en el coro, all√≠ lo bautizaron, tom√≥ la primera comuni√≥n, se cas√≥, bautiz√≥ a sus hijos y a sus nietos, y cuando toca la fecha de la muerte de su padre, contrata a un sacerdote de un pueblo vecino para que d√© misa. 

PaniDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image caption"Mi vida no cambi√≥ desde que se fue la gente, vivo muy a gusto aqu√≠", dice Pani, "¿a qui√©n chingados mat√≥ la soledad? A ver, dime, ¿que digas: lleg√≥ y lo ahorc√≥ la soledad?".

"¿Entonces rajarme?", pregunta sin esperar respuesta bajo un cielo de pinceladas rosadas de donde caen el chirriar de las chicharras y un calor sofocante, "mucha gente piensa que estoy loco por quedarme. No me molesta que lo piensen. No lo quiero ver destrozado, me duele".
Pani, due√Īo de la √ļnica tortiller√≠a de la zona, se qued√≥ con su mujer, un par de hijos, su cu√Īado y una nieta. Lizeth tiene 5 a√Īos y cuando corretea despreocupada por la plazuela, que la mitad del a√Īo se pasa cercada por el agua, Pani es feliz. De vecinos apenas tiene a Yoya y a Jaimito.
"Mi vida no cambi√≥ desde que se fue la gente, vivo muy a gusto aqu√≠, ¿a qui√©n chingados mat√≥ la soledad? A ver, dime, ¿que digas: lleg√≥ y lo ahorc√≥ la soledad?".

"Como bicho raro"

Yoya se llama Mar√≠a Aura Lamphar y, mientras le cierra la puerta a una de las 35 gallinas que cacarean casi de forma ininterrumpida, recuerda cuando la gente "conviv√≠a toda con uno". 
"Ahora uno va para all√° y lo miran como bicho raro". All√° es el San Marcos nuevo, donde se fueron los casi 300 habitantes del San Marcos original -en total fueron 800 las familias desalojadas de todas las comunidades afectadas-. El viejo est√° a un kil√≥metro del nuevo pero aqu√≠ los sienten como dos mundos apartes. 

YoyaDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionEl agua llegó a menos de 100 metros de la casa de Yoya.

"Qui√©n sabe, pero si somos los mismos, no s√©, qui√©n sabe. Se fueron para all√° y seg√ļn ellos se mejoraron", comenta Yoya y lanza una carcajada, "nosotros nos quedamos en los ranchos y no nos mejoramos, no nos dio miedo que el agua se metiera ni cuando estuvo feo". 
El agua le llegó a menos de 100 metros de la casa y desde entonces se pasa los días respetando una rutina que la mantiene "tranquilita". Se entretiene cuando barre, al regar las plantas, si cose o descose, con la televisión y la Biblia, fregando platos y pegando la barrida.
Pero eso s√≠, los domingos no hace m√°s que mirar pel√≠culas mexicanas o de historia, cualquiera menos de terror porque "esas de mataz√≥n" no le gustan. 

MiroDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image caption"Quisiera disparar para otra parte, ver mundo, ver otro paisaje, no ver lo mismo y lo mismo", afirma Miro.

Si Yoya aprendió a entenderse con la soledad, Ramiro a diario pelea contra el tedio. A veces gana, otras tantas no.
Pas√≥ cada uno de los √ļltimos 50 a√Īos en alguno de los dos San Marcos. "S√≠, me aburro, s√≠, uno se enfada. Quisiera disparar para otra parte, ver mundo, ver otro paisaje, no ver lo mismo y lo mismo, nos estamos haciendo grandes sin ver nada, y el tiempo va pasando, uno pasa tranquilo porque uno se acostumbra, pero si usted viene explotar√≠a. Se desesperar√≠a de vivir aqu√≠".
Hoy Ramiro Osuna est√° tranquilo porque el d√≠a anterior visit√≥ su casa en San Marcos viejo. Cuando va, le gustar√≠a quedarse, dormir y recordar tiempos pasados. "Viene la nostalgia, s√≠, viene la nostalgia, y esa es la vida de uno, f√≠jese, batallando". 

La casa de los padres de LorenzoDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionLa casa de los padres de Lorenzo Osuna: "Era grande, muy bonita. Aquí nacieron mis hijos".

Su hijo va todos los días a la casa a regar las plantas, a limpiar los muebles, a mantenerla, porque todo lo de ellos estuvo ahí hasta que la madre de Miro (como se conoce a Ramiro) enfermó unos meses atrás y debieron venir al pueblo nuevo donde hay un centro de salud, la escuela, una iglesia que tampoco tiene cura, una carnicería y tres tiendas, una de las cuales atiende Miro.
En el traspatio se aburren cuatro vacas que salieron en el cine. Durante cinco a√Īos aqu√≠ filmaron un premiado documental, dirigido por Betzab√© Garc√≠a, sobre las familias que se quedaron en ese San Marcos parcialmente bajo las aguas. La pel√≠cula se llama "Los reyes del pueblo que no existe". 
San Marcos no dej√≥ de existir, pero es un lugar de aspecto cadav√©rico, de casas abandonadas e invadidas por los √°rboles y por una a√Īoranza incrustada en paredes desconchadas.
Es un sitio de calles de arena, en la √©poca seca, y de corrientes de agua, tras la temporada de lluvias. Siempre dominado por el gorjeo constante de un sinn√ļmero de aves, m√ļsica de fondo que le aporta un pelo de vida. 

San MarcosDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionPani reconstruye cada día una iglesia sin cura ni fieles, ni bancos pero con alma.

"Esta casa era de Rodolfo Tirado, esa de Octaviano Heredia, la de la esquina era de un muchacho que se fue de aquí, la de los pilares verdes era de mi papá".
Lorenzo, el esposo de Hortensia, gira alrededor de la plaza mientras una bandada de cuervos sobrevuela un cielo limpio.
Se mete en medio de escombros, arbustos y paredes derruidas. Y recuerda. "Era grande, muy bonita, mira la estructura que tienen los ladrillos, tiene siete rec√°maras, un corredor de 12 metros y ah√≠ se ve lo largo que era, llegaba hasta all√°. Si le gusta pasar, pase, as√≠ la vamos a ver. Es muy duro verlo as√≠. Ac√° dorm√≠a, aqu√≠ era la cocina, aqu√≠ nacieron mis hijos". 
A 500 metros de all√≠, en la zona del embalse de la presa, yace el pante√≥n abandonado. Lorenzo habla con una voz muy finita, la cabeza cubierta por un pa√Īuelo que moj√≥ en el arroyo.
"El gobierno aquí hizo las cosas muy mal. Todo se va inundar, decían, todo se va a inundar. Asustaban a la gente. La gente quería sacar sus restos. Ahí está un sobrino mío, Armandito se llama. Esa bóveda era de mi abuela, abuela Carlotita".

San MarcosDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionEn total fueron 800 las familias desalojadas de todas las comunidades afectadas.

Lorenzo y Hortensia viven en el puerto de Mazatl√°n, a una hora de viaje, pero vienen todas las semanas al San Marcos nuevo. Al viejo ella no vuelve porque se le caen las l√°grimas. 
— "Si ah√≠ par√≠ a mis hijos, qu√© voy a volver. Hijos de su madre, me arden los ojos de ver c√≥mo qued√≥ mi casa". 
— "Es un cambio muy dr√°stico, las tierras que ten√≠amos quedaron inundadas, eran 245 hect√°reas, tierras para sembrar, los pocos animalitos que ten√≠a uno se me desaparecieron. Haga de cuenta que sent√≠ que ya no importada nada", interviene Lorenzo.
— "Es duro, diez vacas ten√≠amos y se las llev√≥ el agua". 
— "Es una cosa muy dura".
— "Cuando queda todo enterrado, tus ancestros, tu todo, tu historia, queda bajo el agua, es duro. Para poder platicar la historia de la Picachos tienes que poner la mente en blanco para no sentir".

El asesinato de Atilano

La historia de la Picachos es la historia de San Marcos, que tambi√©n es la historia del asesinato de Octavio Atilano Rom√°n Tirado. Muri√≥ de tres balazos que dos hombres le metieron en la cabina de la estaci√≥n de radio Fiesta Mexicana, en Mazatl√°n. Eran las 10:40 del s√°bado 11 de octubre de 2014. 
Atilano ten√≠a 49 a√Īos, lideraba el Movimiento de Desplazados por la Presa Picachos y esa ma√Īana conduc√≠a su programa "As√≠ es mi tierra". Las balas le pasaron de cerca a Hortensia, tambi√©n activista contra el proyecto, y quien, diestra con la guitarra, lo acompa√Īaba ese d√≠a para cantar corridos.

Octavio Atilano Rom√°n TiradoDerechos de autor de la imagenIRENE S√ĀNCHEZ
Image captionAtilano murió de tres balazos que dos hombres le metieron en la cabina de la estación de radio Fiesta Mexicana.

"Para m√≠ era como un hermano, yo lo quer√≠a mucho", cuenta. Dos a√Īos antes lo hab√≠a acompa√Īado en una marcha a pie desde San Marcos hasta la capital estatal, Culiac√°n, para protestar por lo que consideraban eran indemnizaciones injustas por haber tenido que irse del pueblo. Ambos pasaron 19 d√≠as presos acusados de cortar la carretera. 
Tambi√©n organizaron manifestaciones en la presa, chocaron con la polic√≠a, les lanzaron gases lacrim√≥genos y ocuparon la zona tur√≠stica de Mazatl√°n. 

Presa PicachosDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionLa presa Picachos todavía no cumple su objetivo.

Hortensia entona aferrada a la misma guitarra negra que llevaba el d√≠a que mataron a Atilano y al √ļltimo rayo de una tarde que empieza a languidecer. Canta sacando para afuera el dolor. 
Los sonidos de las cuerdas rasgadas se mezclan con los de las campanas de un par de vacas que deambulan por el pueblo. Lorenzo se suma al mismo tiempo que una brisa corre la pesada carga de un calor acumulado durante todo el d√≠a. 

Lorenzo y HortensiaDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionLorenzo y Hortensia vivieron décadas en San Marcos hasta que los corrió el agua.

Son voces que salen desde casas de entra√Īas abiertas y corazones desgarrados.
"Voy a cantar un corrido con sentimiento y valor.
Sobre la presa Picachos que fue un gran detonador
de mucha gente valiente, lo digo con emoción,
peleando contra el gobierno por justa indemnización.
Nos sacaron de las tierras con todo y humillación".
La guitarra se calla, pero la magia envolvente de San Marcos se queda colgada de un cielo oscuro junto a una serenidad y a una decadencia que atrapan.