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7/17/2017

Tr√°fico en la frontera: “Yo le pago 50 y 100 pesos al guardia y entro”


DAJAB√ďN. M√°s all√° del mercado binacional, en Dajab√≥n se da un negocio con el trasiego de indocumentados del que participan dominicanos y haitianos.


Cualquier persona a la que usted se acerque en la fronteriza provincia de Dajab√≥n est√° en disposici√≥n de indicar las rutas exactas usadas para traficar indocumentados. Las frases “por pip√°”, “en trullas” o “en caravana” son de las m√°s usadas entre los provincianos para referirse a la cantidad de haitianos que cruzan por diversos puntos y a “cualquier hora del d√≠a”.
Dajabón, en el noroeste del país, hace frontera con la empobrecida ciudad de Ouanaminthe (Juana Méndez) en Haití, de la que la separa el río Masacre, con un caudal mermado que facilita el cruce de personas a pie.
Sea a trav√©s de las bajas y turbias aguas del afluente o por el puente donde los organismos de seguridad y y funcionarios aduaneros custodian la puerta fronteriza, el paso de personas y mercanc√≠as se ha mantenido por a√Īos.
        
        
        
        
        
        
        


“Decir que en los √ļltimos d√≠as no est√°n entrando ilegales es mentirle al pa√≠s. Yo tengo una finca y son caravanas las que pasan por ah√≠ a diario”, expone el alcalde de Dajab√≥n, Miguel Cruz. “Mientras los militares vivan con 5 mil pesos (al mes), no habr√° forma de controlar eso”.
Sus palabras contradicen las afirmaciones que la semana pasada hizo el ministro de Defensa, Rub√©n Paulino Sem, cuando asegur√≥ que los cuerpos de seguridad tienen control de la frontera. El militar reaccion√≥ para calmar los √°nimos de varios sectores que se quejaban de una supuesta “invasi√≥n” de haitianos indocumentados en el pa√≠s.
Paulino Sem present√≥ estad√≠sticas de deportaciones, seg√ļn las cuales, en el primer semestre de este a√Īo se ha impedido la entrada de 79,842 haitianos indocumentados, 47,771 de parte del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront) y 32,071 por el Ej√©rcito de Rep√ļblica Dominicana (ERD).
Un negocio
Mamita P√©rez lleva nueve a√Īos haciendo trabajos dom√©sticos en Dajab√≥n pese a su condici√≥n de irregular. Ella cruza la frontera desde Juana M√©ndez todos los d√≠as en la ma√Īana para retornar en la tarde a su pa√≠s. No tiene documentos para entrar al lado dominicano, pero no le hace falta. “Yo le pago 50 y 100 pesos al guardia y entro”, dice la se√Īora, apurada por terminar el planchado en una de las cuatro viviendas en las que hace trabajos dom√©sticos. Afirma que siempre entra por el puente.
Un se√Īor que ofrece el servicio de motoconcho cuenta que mueve unas 15 personas al d√≠a y que a muchas de ellas las transporta desde y hacia el lado haitiano a trav√©s del puente fronterizo. Prefiere mantenerse en anonimato para “no calentarse”, pues su √°rea de negocio es transportar inmigrantes indocumentados. Por cada pasajero cobra entre 200 y 300 pesos cuando las personas entran a hacer diligencias, pero sube su precio a mil pesos si tiene que llevarlas hasta las paradas de autobuses o tienen cargas. “Los guardias me conocen y me dejan pasar. Esa gente (los guardias) es amiga m√≠a, tanto de este lado como del otro lado”, comenta.
Su negocio, que empez√≥ hace unos 10 a√Īos, es solo dentro de la provincia, por eso aclara que no es un traficante como los conocidos “Potea” que transportan a los “Cong√≥”, nombre con el que se reconoce a los haitianos que entran con fines de quedarse a vivir en Rep√ļblica Dominicana sin documentos y con conocimiento precario del idioma espa√Īol.
Amorse Pie, de 25 a√Īos, es uno de casi 400 haitianos que al mediod√≠a del mi√©rcoles pasado hab√≠a detenido el Cesfront con fines de deportaci√≥n, seg√ļn inform√≥ su jefe, el general Sugar Frugis Mart√≠nez.
Pie fue retenido junto a otras cuatro personas, incluido un menor de edad, mientras caminaban con rumbo a la localidad de Palo Verde, en Montecristi, para trabajar en las plantaciones de guineo, donde le pagan unos 300 pesos por día.
Mientras esperaba por su deportación en uno de los siete puestos de chequeo que tiene el Ejército entre las provincias Montecristi y Dajabón, contó a Diario Libre que pagó 4 mil pesos a una persona en Haití para cruzar la frontera. No era su primera vez, pues ya llevaba un tiempo trabajando en el país, pero su patrón le pidió llevar más jornaleros y fue a su ciudad, Puerto Príncipe, a buscarlos.
Las rutas
Para mover a los indocumentados, una vez cruzan al lado dominicano, existen decenas de motoristas que los recogen en la orilla del río Masacre y por montos que oscilan entre los RD$2,000 y RD$4,000 los transportan hasta Las Matas de Santa Cruz y Guayubín, sea para integrarse allí a las labores agrícolas o para trasladarse a ciudades como Santiago y Santo Domingo.
A esos motoristas se les llama Potea y se distinguen porque llevan 3 y 4 personas a bordo. Los inmigrantes casi siempre llevan mochilas o bultos, explican varias personas del lugar.
Los Poteas evaden las v√≠as concurridas y transitan por una calle del sector El Cristo de la Fe, que conecta al lugar conocido como La Aviaci√≥n, y siguen una carretera solitaria, rodeada de bosques y parcelas, hasta llegar a las comunidades Santa Mar√≠a, La Pinta y Santa Cruz. En esta √ļltima se ubica el √ļltimo de los tres puestos de chequeo militar dispuestos en todo el trayecto de unos 25 kil√≥metros. Otra Ruta cruza por los poblados de Canel√≥n y Chacuey hasta llegar a Partido, Dajab√≥n.
        
        
        
        
        


Uno de los puntos de partida del trayecto se ubica en el Paso del Canalito, en el barrio de Puerto Rico, a la orilla del río.
“¿Que cu√°ntos pasan? Si me pongo a contar me pongo loco, eso es una trulla. Nos tienen asfixiados”, se queja Santiago Jim√©nez, quien tiene su casa justo al lado de la estrecha calle donde los poteas se re√ļnen a esperar a sus “clientes”.
Otro de los puntos de cruce de indocumentados es el conocido como Villa de Codepu (Comit√© para la Defensa del Pueblo). En este, un morador se√Īala hacia una casona azul, llena de puertas enumeradas y asegura en tono bajito que “esa es una de las casas de acogida de ilegales, tambi√©n conocidas como estaciones”.
Indica que “las estaciones” son comunes en los puntos de cruce del r√≠o; casi siempre son de dominicanos que hacen su negocio alquil√°ndolas a haitianos para esconderse all√≠ hasta que llegue el momento de transportarlos.
La Mara es uno de los puntos de cruce más famosos, pues por esa parte se trafican los vehículos robados. En esta parte del río el suelo es arenoso por lo que se usan pistas de cartón para cruzarlos.
A la seis de la ma√Īana del pasado jueves se apreciaban decenas de personas caminando en la orilla del r√≠o del lado haitiano, buscando el momento y lugar precisos para cruzar. No hay militares a la vista, pero la presencia de personas con c√°maras hace desistir de su intenci√≥n a uno que empez√≥ a cruzar el r√≠o.
El general Mart√≠nez asegura que est√°n haciendo el trabajo, pero aclara que la responsabilidad del Cesfront son solo los puntos fronterizos formales, no toda la frontera, en la que reconoce que puede haber puntos de “escapes” debido a su apertura y gran longitud.
El comandante del Décimo Batallón del Ejército, coronel Germán Rosario Pérez, fue designado apenas el pasado miércoles. También reconoce que pueden pasar algunos indocumentados, pero asegura que no se duermen en el trabajo de vigilancia. Para confirmarlo, cita que en el poco tiempo que lleva al frente de los agentes en Dajabón, se incrementó la detención de indocumentados de unos 400 a más de 700 por día.














Convivencia
El alcalde Miguel Cruz sostiene que más del 90% de la población de Dajabón, calculada en 65 mil habitantes, vive de forma directa o indirecta del mercado binacional de lunes y viernes. Otro porcentaje mínimo se dedica a la producción maderera en Restauración; de maní en El Pino, o la ganadería en Partido y Dajabón.
La C√°mara de Comercio y Producci√≥n de Dajab√≥n tiene registradas 370 sociedades comerciales y 362 personas f√≠sicas que participan del intercambio comercial, pero la secretaria general de ese organismo, Mayelin Zapata, se√Īala que esos representan apenas el 25% de todos los comerciantes que forman parte de ese mercado.
Los d√≠as que no hay mercado, en Dajab√≥n contin√ļa la convivencia con una gran cantidad de haitianos indocumentados que hacen de pregoneros, trabajadores de construcci√≥n o empleadas dom√©sticas. Otros entran a comprar distintas mercanc√≠as.
“Esa gente no son el problema, esa gente t√ļ las ves saliendo en la tarde”, dice un colmadero que se queja porque entre el mi√©rcoles y jueves de la semana pasada los haitianos eran escasos en el pueblo y su negocio tuvo menos clientes. Justo para esos d√≠as, los organismos de seguridad incrementaron los controles ante las cr√≠ticas por la gran presencia de migrantes.
En las calles de Dajabón era frecuente ver camionetas, autobuses y motores, tanto del Cesfront como de la Dirección General de Migración (DGM) repletos de haitianos.

“Eso es allante, se est√°n llevando a esa gente que todo el mundo sabe que s√≥lo vienen a trabajar y luego se van, esa gente no es el problema”, dice una se√Īora que se identific√≥ como Mercedes.
Avelino Tejada conoce el tema de los migrantes por los m√°s de 10 a√Īos que trabaj√≥ para Solidaridad Fronteriza, organizaci√≥n cat√≥lica del Servicio Jesuitas de Refugiados y Migrantes.
Tejada asegura que siempre que el tema “se calienta” y los periodistas visitan la zona, o cuando llega un alto mando militar, es com√ļn que cierren la frontera y no dejen pasar indocumentados, pero que una vez baja la presi√≥n, el tr√°fico vuelve a fluir.
La falta de haitianos se sent√≠a en el hospital municipal Ram√≥n Mat√≠as Mella, donde las enfermeras extra√Īaban a pacientes que ten√≠an cita. El centro trabaja con una sobre carga por la presencia de inmigrantes que le lleva a consumir antes de tiempo la subvenci√≥n mensual de unos RD$400 mil que le asigna el Ministerio de Salud P√ļblica.
Persio Jiménez Ulloa, su director interino y director provincial de Salud, sostiene que el hospital opera de manera precaria, pero entiende que la función de los médicos y enfermeras es prestar el servicio a quien lo necesite, sin ver color de piel ni nacionalidades.
        
        
        
        
        
        
        


El hospital tiene 58 camas y una ocupaci√≥n de un 35%. Alrededor del 40% suelen ser ocupadas por haitianos. El √°rea de maternidad es la m√°s demandada. “En un d√≠a pueden parir seis mujeres, una dominicana y las dem√°s haitianas. Pero eso var√≠a, a veces son cinco dominicanas y una haitiana”, comenta Jim√©nez Ulloa.
El jueves pasado había dos mujeres paridas, una dominicana y otra haitiana de nombre Joranna Rafael. A pesar de los controles que hubo ese día, la joven pasó la frontera para parir a su hijita, mostrando una referencia que le hizo un hospital del municipio de Manzanillo a donde acudía con cierta frecuencia para atenderse el embarazo.
Incautaciones y detenciones de indocumentados en la frontera por Dajabón | 11 de enero-11 de julio, 2017
ASUNTO INTERVENIDO
CANTIDAD
Ilegales detenidos
10,074
Fundas de ajo
979
Litros de whisky
493
Cajas de ron
529
Paquetes de sopitas
458
Paquetes de cigarrillos
3,455
Galones de clerén
67
Sacos de carbón
18
Motocicletas
91
Minib√ļs
16
Vehículos detenidos y sometidos
25
Chivos recuperados
8
Vacas recuperadas
6