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2/16/2018

"No soy un santo": la versión del exdirectivo de Oxfam acusado por los escándalos sexuales en Haití


Roland Van Hauwermeiren, antiguo directivo de Oxfam señalado como responsable en el escándalo de abusos sexuales en Haití después del terremoto de 2010, asegura, en una extensa carta publicada este jueves, que cometió "errores" pero que no pagó a prostitutas ni incurrió en abusos a menores.


Van Hauwermeiren, que fue director de Oxfam en Haití en el periodo en el que se produjeron los hechos, niega que su intención sea presentarse como víctima, y ha expresado su temor a que otros trabajadores del sector sufran por las acusaciones vertidas sobre él y la organización a la que representaba.
En una misiva de cuatro páginas enviada a la televisión belga VTM, este exmilitar de 68 años reconoce haber mantenido una breve relación sexual, en su residencia de Oxfam, con una mujer haitiana a la que conoció mientras entregaba leche en polvo y pañales para el hijo de su hermana pequeña. Van Hauwermeiren niega haber pagado dinero a la mujer, aunque admite que la relación "generó rumores" y comprometió tanto su imagen pública como su liderazgo dentro de Oxfam. 

"Soy un hombre de carne y hueso"

Según el relato del propio exdirectivo, renunció a su cargo al mando de la operación de Oxfam en Haití porque no había ejercido suficiente control sobre las personas acusadas de los comportamientos sexuales inadecuados. Además, Van  Hauwermeiren insiste en la misiva en que nunca organizó "orgías" ni visitó prostíbulos.
"No soy un santo. Soy un hombre de carne y hueso y he cometido errores (no es fácil admitirlo) y estoy profundamente avergonzado", señala en su carta abierta enviada a la televisión belga.
Van Hauwermeiren reconoce que las acusaciones vertidas sobre él le "están destruyendo" y que no se atreve "a aparecer en público ni hablar con mi familia e hijos". Aadmite haber "actuado mal, pero no del modo en el que algunos medios están informando".
En 2017, Oxfam recibió 43,8 millones de dólares de dinero público británico, y los últimos escándalos revelados han causado indignación internacional. En el Reino Unido, diversas voces críticas señalan ahora que el gobierno tendría que replantearse su compromiso de destinar el 0,7% de su PIB a ayuda para el desarrollo, una meta que propuso la ONU para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).