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2/09/2018

‘Tijerazo’ legal contra el robo de servicios en peluquer√≠as en NYC


Antes de perder los $300 d√≥lares que costaba el tinte, corte y secado de cabello que hab√≠a hecho, C√°ndida V√°zquez sigui√≥ a su cliente de cajero en cajero por la avenida Broadway, en el Alto Manhattan. Fue en el cuarto intento que “milagrosamente” logr√≥ obtener el efectivo para pagarle a la estilista.
As√≠ V√°zquez se salv√≥ de ser v√≠ctima de un robo que en el estado de Nueva York no se considera un acto criminal: clientes que se arreglan el cabello y no quieren pagar.
Pero esto cambiar√° pronto, si se aprueba una reforma a la ley penal estatal presentada por la senadora por el distrito 31, Marisol Alc√°ntara, que busca proteger a los profesionales de la peluquer√≠a y la barber√≠a de estas ofensas, penalizando a quienes se niegan a pagar por los servicios recibidos en salones de bellezay barber√≠as.
“Yo aprend√≠ la lecci√≥n”, admiti√≥ V√°zquez, peluquera dominicana con m√°s de 30 a√Īos de experiencia, recordando cuando otra clienta se neg√≥ a pagarle. V√°zquez invirti√≥ dos horas y media en el trabajo valorado en $160 d√≥lares. La mujer —recuerda— “arm√≥ un berrinche” para no pagar.


“Yo ten√≠a poca experiencia aqu√≠ y ella hablaba ingl√©s; por eso me dio miedo y la dej√© ir”, cont√≥ la estilista que trabaja en Piscis Sal√≥n, en Washington Heights.
Esa vez lament√≥ no actuar como la due√Īa de un sal√≥n en el que trabaj√≥ antes. “Cuando la clienta no le quiso pagar, ella cerr√≥ la puerta y le ech√≥ un cubo de agua en la cabeza”, dijo riendo. “Ahora soy m√°s precavida, porque hay mucha gente descarada”.

Sería un delito menor

La propuesta S-6343A de la senadora Alc√°ntara establece que el robo de estos servicios es un hurto de un bien intangible, un delito menor similar al robo de la se√Īal de cable y de tel√©fono.
“Los barberos y peluqueras no est√°n protegidos porque hay un vac√≠o en la ley vigente y estos rubros de servicios no fueron incluidos”, explic√≥ la legisladora que representa a Washington HeightsInwood, parte de El Bronx, y del Oeste y Centro de Manhattan.
Lo que propone la enmienda es que estos infractores puedan ser arrestados y culpados de “cargos penales por incumplimiento de pago”, destaca Alc√°ntara.
Martha Castillo, quien desde los 12 a√Īos trabaja en el ramo de la peluquer√≠a, a√ļn se enoja por los $150 d√≥lares que perdi√≥ tras hacerle una permanente a una clienta. “Se llev√≥ hasta los rolos y a√ļn la estoy esperando”, cont√≥ molesta.

Peluquera Martha Castillo trabajando en el salón Piscis en la Avenida Nagle en Manhattan.

“Yo en ese tiempo no ten√≠a papeles y le ten√≠a miedo a ese tipo de personas”. En una ocasi√≥n, una anciana fingi√≥ desmayarse para no pagarle $145 d√≥lares. “Despu√©s me dijeron que ella era famosa por eso en otros salones”, record√≥ resignada.
Estos trabajos son un riesgo, porque no puedes pedir el pago por adelantado y, si decides no atender a alguien, te pueden acusar de discriminaci√≥n”, explic√≥ Castillo.
Como ella, el barbero Rafi Villar ahora desarroll√≥ un instinto para desconfiar de esos clientes que “llegan pidiendo de todo”.
Las apariencias enga√Īan, como cuenta Villar de un hombre “muy elegante y bien trajeado” al que le cort√≥ el pelo. “El me dijo que se le hab√≠a quedado la cartera en el carro y cuando me di cuenta √©l se mont√≥ en el carro y se fue”.

Barbero Rafi Villar trabajando en Jordan MVP Barber shop en Broadway y Calle 189 Oeste.

El barbero, que labora en Jordan MVP Barber Shop en el Alto Manhattan, ha tenido que lidiar con clientes que hasta lloran para no pagarle $20 d√≥lares, como el joven que “hasta dos l√°grimas sac√≥ diciendo que la pelada no era lo que √©l quer√≠a. Yo no pens√© en detenerlo, porque solo quer√≠a que se fuera”.
A su compa√Īero, Yunaiky (como pidi√≥ ser identificado), una vez un padre con sus dos ni√Īos lo dej√≥ “colgando” cuando fue a sacar dinero del cajero cercano.
“Por ser gringo lo dej√© ir”, admiti√≥. Pero un mes m√°s tarde, lo confront√≥ cuando se top√≥ con el hombre en una bodega. “Tuve que recordarle que no me pag√≥ los $65 d√≥lares de las tres peladas“, que le llevaron cerca de dos horas de trabajo.
“Eso tienen que ponerlo como un caso criminal, porque hay mucha gente que abusa”, puntualiz√≥ a√ļn molesto.

La barrera del idioma

Por miedo o impotencia, casi ninguno de las estilistas y barberos llama a la Polic√≠a. Por no ser una ofensa criminal, igual nada podr√≠an hacer los agentes.
Hasta ahora la √ļnica opci√≥n es hacer una demanda civil en contra de los infractores, “lo que sin duda cuesta m√°s que el mismo corte de pelo” que est√°n tratando de cobrar, explic√≥ la senadora Alc√°ntara. “Adem√°s muchas de las personas afectadas no tienen tiempo ni hablan ingl√©s para hacer este proceso”.
En un sal√≥n en El Bronx, “yo misma fui testigo de cuando a mi peluquera se le fueron dos muchachas con los rolos puestos diciendo ‘vamos a ir al cajero’ y nunca m√°s volvieron”.
Su distrito es conocido por la gran cantidad de salones de belleza y barber√≠as. “Esta es una industria en que los dominicanos dominamos no solo en Nueva York”, expres√≥ la senadora de sangre dominicana.
Desde que asumi√≥ su cargo en el Senado estatal, Alc√°ntara ha trabajado por mejorar las condiciones de trabajo de estos peque√Īos empresarios.
Quenia Abreu, presidenta de la New York’s Women Chamber of Commerce, ha sido una de sus aliadas en esta labor. “Si tomas en cuenta que un trabajo puede costar entre $200 y $300 d√≥lares y que en algunos casos implica casi un d√≠a de labor como cuando ‘pones cabello’ (poner extensiones de pelo), las p√©rdidas son incalculables”. Pero, como la mayor√≠a de los robos no se denuncian, no hay un registro cierto del n√ļmero de ofensas.
Casos como estos se viven cada semana, lo que incrementa las pérdidas.
“Hay cerca de 10,000 salones de belleza en la ciudad. La mayor√≠a est√°n en manos de hispanos y en cada uno trabajan al menos dos empleados”, destac√≥ Abreu.
“No habr√≠a raz√≥n para negar la aprobaci√≥n de la reforma, porque ya la ley existe y solo habr√≠a que agregar el rubro. Es una forma de protecci√≥n para la mujer y los peque√Īos negocios”, puntualiz√≥ la ejecutiva.

En manos de la Asamblea

La propuesta ya fue aprobada en el Senado; sin embargo, su futuro est√° en manos de la Asamblea, organismo que —seg√ļn Alc√°ntara— tiene historia de no aprobar normas que impliquen penalizar a las personas. El a√Īo pasado —por ejemplo— rechaz√≥ una norma para castigar los cr√≠menes contra taxistas.
“El clima es muy dif√≠cil”, indic√≥ Luis Sep√ļlveda, asamble√≠sta por el distrito 87 de El Bronx, quien apoya la reforma de Alc√°ntara. “En la Asamblea hay una resistencia a aumentar las penalidades”, porque se teme que estas puedan ser aplicadas en detrimento de minor√≠as como afroamericanos y latinos.
En aras de conseguir el apoyo necesario, Sep√ļlveda ha “hablado con los abogados de la Asamblea para crear una propuesta que pueda ser aprobada”. Pero a√ļn el cuerpo legislativo no ha recibido la solicitud para que la norma sea discutida, lo que debe ocurrir antes de que culmine el a√Īo legislativo en junio.

Qué contempla la reforma de ley:

La propuesta S-6343A de la senadora Alc√°ntara establece que el robo de estos servicios es un hurto de un bien intangible, un delito menor similar al robo de la se√Īal de cable y de tel√©fono.

Negocio de las peluquerías:

  • 10,000 salones de belleza hay en la ciudad. La mayor√≠a est√°n en manos de hispanos y en cada uno trabajan al menos dos empleados.
  • $20-$300 puede costar un arreglo de cabello.
Fuente: New York’s Women Chamber of Commerce.
Dile qu√© piensas  
Llama o env√≠a un email a la oficina de la senadora Alc√°ntara para dar tu opini√≥n sobre esta propuesta: 212-544-0173 o alcantara@nysenate.gov