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12/08/2018

“Ese cuerpo tiene que aparecer, vivo o muerto”




Rose Mary Asencio ha recorrido las morgues y hospitales en busca del rastro de su esposo, quien se encuentra desaparecido tras la explosión que destruyó por completo la fábrica de plásticos PolyPlas en el sector de Villas Agrícolas el pasado miércoles y se encontraba junto a las dos mujeres que aparecen en un video previo a la tragedia. Asencio fue una de las afectadas por la bomba lacrimógena lanzada por agentes de la Policía en las inmediaciones de la fábrica mientras conversaba con la prensa sobre la desaparición de Manuel Esteban Rosario Ramírez, quien laboraba en el área de almacén de la empresa desde hacía tres meses.


A dos días de la catástrofe, su rostro refleja cansancio, dolor e impotencia ante la falta de información por parte de las autoridades que acordonan el área y de la que solo ha recibido empujones y malas contestaciones. “No nos dan respuesta, solamente nos empujan y nos dicen: -echen para allá, ustedes no pueden estar aquí. Tienen que esperar, y como tu comprenderás, eso fue el miércoles y yo estoy mortificada porque mi esposo estaba ahí trabajando”, dijo la mujer durante una visita a la redacción de elCaribe.
La prima del desaparecido, quien pidió reserva de su nombre, no logra esconder su indignación por el trato recibido y duda de todas las versiones ofrecidas hasta el momento. “Todos los policías que están ahí están comprados por ellos. No quieren dar información, tienen las informaciones guardadas. Tú le preguntas y lo que hacen es que te empujan. A la tía mía (madre del desaparecido) le dijeron que si ella quería entrar a ver chicharrón, a una mujer que está desesperada, angustiada, que lo único que había ahí adentro era chicharrón. ¿Usted cree que eso es posible?”, dijo.
Sostuvo que la empresa intenta desligarse de su responsabilidad, ya que la jefa de su familiar lo único que les ha dicho es que el día de la explosión él no estaba de turno. “Y ese día él sí estaba trabajando porque en el video donde aparece la muchacha hablando, el varón que está orando, ese es el primo mío”, relata.
Creen hay más muertos
Según la versión de la joven, aunque oficialmente se han reportado seis muertos, los fallecidos son más ya que asegura, por la parte trasera de la fábrica han estado sacando muchos cadáveres en fundas negras. “Ellos están jugando con el dolor de nosotros. Todo el mundo tiene derecho a darle velatorio a sus muertos y ellos no pueden esconder muertos. Ese cuerpo tiene que aparecer vivo o muerto. Ellos tienen que entregarlo”, dijo.
“Pido que me entreguen el cuerpo de mi esposo”Santana, quien procreó un hijo de 17 años con el trabajador desaparecido ya está resignada a la muerte de esposo pero solo tiene un deseo: “Yo pido que me entreguen el cuerpo de mi esposo, yo quiero verlo, nosotros tenemos derecho a estar con nuestros dolientes aunque sea en el último momento. Yo soy cristiana y estoy conforme con lo que el Señor haya hecho pero yo quiero verlo porque todos los otros cuerpos los han identificado y nosotros no”.